Todos seguramente han escuchado del famoso "síndrome del nido vacío"
por el que suelen pasar los padres cuando los hijos se van de la casa...
Y lo más probable es que la gran mayoría entienda a qué me refiero
al hablar del síndrome del celular vacío.
Ya, todos tenemos un lado patético-depresivo.
Típico que de un día para otro te das cuenta de que no tienes amor propio,
todo el mundo te lo decía cuando estabas con ese/a imbécil que te
hacía la vida de cuadritos, pero tu sentías que iba a cambiar
o que no podías vivir sin él/ella, o que no te importaba ceder demasiado
y que la otra persona se quedara en su puesto sin hacer nada por ti.
Finalmente llega el día en que te miras al espejo y dices:
"soy bien patético/a, no?" (sino siempre está la miss de castellano que te dice
en tu cara que eres patética), y decides no mandar más mensajes, no volver a llamar,
olvidarte de su nombre, arreglarte para salir, coquetear con cada ser vivo
que se te cruce por delante, aunque esto signifique coquetearle descaradamente
a un pino de oregón (pero es un ser vivo, qué más da).
A la semana cuando te preguntan tus amigos qué ha pasado,
tú, a punto de morderte los codos con tal de no marcar el teléfono dices:
"ya ni siquiera me dan ganas de llamarlo", y te creen, y hasta tú te crees
un poco.
Entonces para probarte a ti mismo que sí puedes, dejas el celular en cualquier parte,
para que parezca que ya no te importa si se le ocurre marcar tu puto teléfono,
pero siempre con la esperanza de volver y encontrar 227 llamadas perdidas
y 50 mensajes de voz que digan cómo no puede vivir sin ti,
pero eso no pasa, resulta que el tipo si puede, y tú pones hasta tu mejor cara
al llegar a tu casa del colegio por si salió temprano y te espera en tu pieza sentado
y con ganas de volver.
Obvio que nunca pasa, a las dos semanas ya ni siquiera quieres hablar del ser en cuestión,
por último para no terminar nuevamente llorando patéticamente por sólo
haber dicho su nombre, y mágicamente a todos les da por mencionarlo,
pero el signo de que tocaste fondo es el minuto en que ya no hay nuevos mensajes,
así que borras los de tus padres, tus amigos, tus hermanos y todo ser existente
por si sus mensajes no cabían en el celular y te sientas a mirar los antiguos
mensajes que te mandó hace al menos 8 meses y piensas estupideces del tipo:
"si no estoy con él, no tengo esperanzas" "me voy a morir en un mar de vómitos por el dolor de guata que resulta después del llanto descontrolado" "se me van a secar los ojos de tanto llorar",
"mañana seráotro día, yo sé que va a volver solito"
y a hí vuelves a decirte "soy bien patético/a, no?"
Al final suele quitarse después de unos meses, o un par de años,
siempre es lo mismo y uno tiende a pensar que es la primara y/o la última vez que te va a pasar,
qué se le puede hacer, una es bien patética.
Al menos el pino de oregón es fiel.
sábado, 18 de agosto de 2007
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