A veces lo más cómodo es mentir,
a todos y a mí también,
la vida se simplifica,
así es más fácil,
mucho más fácil...
Hay veces en que hay algo a dentro
(como un músculo que se llama corazón,
muchos lo tienen congelado,
lamentablemente yo no),
que no deja que te mientas,
para pura maldad sirve el músculo.
Entonces cuando me miento
me creo un rato
y ahí empiezan los malditos latidos
que me dicen que ya me enamoré de nuevo
y que me dan ganas de deshilacharme el corazón,
a ver si por primera vez en la vida
puedo mentirme en paz.
jueves, 29 de noviembre de 2007
domingo, 25 de noviembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
Poco
Yo te conocía.... poco
pero bien poco,
y no necesitaba conocerte más.
Pasa el tiempo
Yo te veía.... poco
esas personas lejanas,
que no necesitas volver a ver.
Sigue pasando
Yo te quería un poco,
pero ese poco me hacía sentir
que no quería quererte más.
Todas las pequeñas medidas se agrandan
Yo te odiaba un poco,
pero ese poco que hacía
rechinar los dientes cada vez que te veía,
que mi cuerpo se paralizara
y no pudiera ni correr.
Yo te amaba un poco,
ese mismo poco que me paralizaba,
ese mismo poco que me colapsaba la respiración,
ese mismo poco que me hacía querer ir lento.
Al final esos pocos se juntan
y hacen que te eche mucho de menos
pero bien poco,
y no necesitaba conocerte más.
Pasa el tiempo
Yo te veía.... poco
esas personas lejanas,
que no necesitas volver a ver.
Sigue pasando
Yo te quería un poco,
pero ese poco me hacía sentir
que no quería quererte más.
Todas las pequeñas medidas se agrandan
Yo te odiaba un poco,
pero ese poco que hacía
rechinar los dientes cada vez que te veía,
que mi cuerpo se paralizara
y no pudiera ni correr.
Yo te amaba un poco,
ese mismo poco que me paralizaba,
ese mismo poco que me colapsaba la respiración,
ese mismo poco que me hacía querer ir lento.
Al final esos pocos se juntan
y hacen que te eche mucho de menos
lunes, 19 de noviembre de 2007
Llantos, quejidos y derivados
La cosa comenzó super simple,
se levantó de la cama y se miró al espejo,
se encontró a ella misma y empezó a sollozar,
juraba que era todo un mal sueño
y que por fin no sería su imagen
la que encontraría en el espejo.
Él le dijo que era la chica más linda,
y la más feliz de la comarca,
él la dejó por una más linda
y su felicidad se acabó.
Caminaba por la calle mirando a todos lados,
como si de la nada
algo la pudiera llevar a ser feliz,
pero nada,
y comenzaron los quejidos,
despacito al principio,
pero con los años iban agarrando fuerza.
En la mitad del camino se lo encontró,
estaba en un café,
tomando sin azúcar,
amargo como la vida de ella,
ella se sentó en su mesa
él la tomó de la mano
la miró a los ojos,
prometió quedarse,
ella con lágrimas en los ojos
prometió irse
y así fue...
ella siguió su camino,
ahí lo dejó,
llegó a mi casa,
alcanzó a decirme "amiga, no me dejes sola"
y rompió a llorar,
yo la abracé y lloré con ella,
también lo dejé cuando prometió quedarse,
entiendo lo difícil que es.
se levantó de la cama y se miró al espejo,
se encontró a ella misma y empezó a sollozar,
juraba que era todo un mal sueño
y que por fin no sería su imagen
la que encontraría en el espejo.
Él le dijo que era la chica más linda,
y la más feliz de la comarca,
él la dejó por una más linda
y su felicidad se acabó.
Caminaba por la calle mirando a todos lados,
como si de la nada
algo la pudiera llevar a ser feliz,
pero nada,
y comenzaron los quejidos,
despacito al principio,
pero con los años iban agarrando fuerza.
En la mitad del camino se lo encontró,
estaba en un café,
tomando sin azúcar,
amargo como la vida de ella,
ella se sentó en su mesa
él la tomó de la mano
la miró a los ojos,
prometió quedarse,
ella con lágrimas en los ojos
prometió irse
y así fue...
ella siguió su camino,
ahí lo dejó,
llegó a mi casa,
alcanzó a decirme "amiga, no me dejes sola"
y rompió a llorar,
yo la abracé y lloré con ella,
también lo dejé cuando prometió quedarse,
entiendo lo difícil que es.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Reliquia familiar
Era un pedestal demasiado alto
para ser algo tan poco importante,
arriba de ese pedestal había un simple florero,
ni siquiera tenía flores,
bien feo, como de la tataraabuela
que tenía mal gusto.
Nunca entendí la razón del pedestal
para un florero tan feo,
pero estaba ahí y uno lo respetaba.
A uno se le ocurren cosas estúpidas,
como cuando uno quiere tirarse escalera abajo
para ver qué pasa,
pero igual no lo hace,
porque la probabilidad de morir es muy alta,
y el miedo a morir muy alto también.
Me puse a jugar,
todos me dijeron que no jugara,
pero uno con sus caprichos no escucha a nadie,
siempre quise jugar,
y primera vez que no quise consejos.
Llevaba un buen par de horas jugando,
cuando de repente el pedestal se tambaleó,
y el florero se cayó.
Obviamente se rompió en mil pedazos,
y yo jurando que nadie lo notaría,
fui a mi pieza,
pesqué mi poxipol,
y junté todas las piezas del florero,
con paciencia y dedicación
y traté de rearmarlo.
El problema de cuando algo se rompe,
es que quedan unos micropedacitos
irrecuperables
que siempre harán falta,
y ahí quedó el florero,
lleno de hoyos,
fuera del pedestal,
inutilizable,
y recién ahí
todos se dieron cuenta
de que todos le tenían un cariño especial,
se fue a la basura con recuerdos de mi niñez,
y aunque a veces lo echo de menos,
porque el pedestal está vacío,
sé que habrán floreros más lindos,
más útiles
y que no se quebrarán.
para ser algo tan poco importante,
arriba de ese pedestal había un simple florero,
ni siquiera tenía flores,
bien feo, como de la tataraabuela
que tenía mal gusto.
Nunca entendí la razón del pedestal
para un florero tan feo,
pero estaba ahí y uno lo respetaba.
A uno se le ocurren cosas estúpidas,
como cuando uno quiere tirarse escalera abajo
para ver qué pasa,
pero igual no lo hace,
porque la probabilidad de morir es muy alta,
y el miedo a morir muy alto también.
Me puse a jugar,
todos me dijeron que no jugara,
pero uno con sus caprichos no escucha a nadie,
siempre quise jugar,
y primera vez que no quise consejos.
Llevaba un buen par de horas jugando,
cuando de repente el pedestal se tambaleó,
y el florero se cayó.
Obviamente se rompió en mil pedazos,
y yo jurando que nadie lo notaría,
fui a mi pieza,
pesqué mi poxipol,
y junté todas las piezas del florero,
con paciencia y dedicación
y traté de rearmarlo.
El problema de cuando algo se rompe,
es que quedan unos micropedacitos
irrecuperables
que siempre harán falta,
y ahí quedó el florero,
lleno de hoyos,
fuera del pedestal,
inutilizable,
y recién ahí
todos se dieron cuenta
de que todos le tenían un cariño especial,
se fue a la basura con recuerdos de mi niñez,
y aunque a veces lo echo de menos,
porque el pedestal está vacío,
sé que habrán floreros más lindos,
más útiles
y que no se quebrarán.
lunes, 12 de noviembre de 2007
No pude contra ellos
así que me les uní.
Ahora el gran problema está
en que voy contra mí,
contra todo lo que siempre creí,
pero todas las mujeres hablan
de la dignidad,
y parece que es hora de practicarla
Ahora el gran problema está
en que voy contra mí,
contra todo lo que siempre creí,
pero todas las mujeres hablan
de la dignidad,
y parece que es hora de practicarla
miércoles, 7 de noviembre de 2007
No sé si era silencio
Era como una voz suavecita,
casi imperceptible
hablándome al oído,
como si el viento pasara,
y yo fuera la única que lo reconoce.
Era como el llanto más fuerte,
más incontrolable,
más húmedo de la historia.
Era como un ruido sordo,
como un ultrasonido,
como si todos los sonidos del mundo
se unieran para llegar a mi tímpano.
Era como una luz infrarroja,
que había que parar y ponerse
anteojos especiales para verla.
Era como el foco más cegador
que haya visto jamás,
como un eclipse solar.
O quizá, era sólo el silencio,
y la oscuridad.
casi imperceptible
hablándome al oído,
como si el viento pasara,
y yo fuera la única que lo reconoce.
Era como el llanto más fuerte,
más incontrolable,
más húmedo de la historia.
Era como un ruido sordo,
como un ultrasonido,
como si todos los sonidos del mundo
se unieran para llegar a mi tímpano.
Era como una luz infrarroja,
que había que parar y ponerse
anteojos especiales para verla.
Era como el foco más cegador
que haya visto jamás,
como un eclipse solar.
O quizá, era sólo el silencio,
y la oscuridad.
jueves, 1 de noviembre de 2007
Corazón delator
-Algo te pasa, andas rara
-No, no, rollos míos, nada contigo
-Pero qué es
-Filo, no te preocupes... si no eres tú
-Eso quiere decir que sí soy yo
-No, si en serio, nada contigo,
problemas míos
-A mí igual me importan tus problemas
-Mentira, tienes suficiente con los tuyos
(El tiempo pasa, el corazón se aprieta
cada día más, y la sonrisa es cada vez
más forzada, llega a doler)
-Déjame abrazarte
-No, no quiero, hoy ando un poco... inerte
-Pero necesito un abrazo, yo ando mal
-Tú sabes que yo reacciono por impulsos,
hoy no tengo el impulso de abrazarte,
te puedo acompañar y querer,
pero no abrazarte
-Y por qué?
-Si no eres tú, relájate
-Cada día me aumenta la sensación de que soy yo
(El tiempo sigue pasando,
la garganta se aprieta tanto como el corazón,
las lágrimas ya se acostumbraron a no salir,
el dolor se extiende hasta los dedos de los pies)
-Eres increíble, oh, perdón por mis ataques de cariño
-Sabes que me encantan, por lo general no abrazo mucho a la gente
-Yo sí, pero la manera en que lo hago varía,
a mí me dan ganas de cuidarte, así te abrazo
-Y eso que no soy muy de regalonear
-Yo sí, de hecho necesito que me regaloneen,
necesito sentir que me quieren
-Abrázame fuerte, un abrazo como si no nos volviéramos a ver
-Me da miedo
-Por qué?
-Porque siempre que doi esos abrazos es cuando no voy a volver
a ver a la persona, y yo te quiero volver a ver
-Pero es sólo para sentir que estamos ahí para siempre
-Siempre que digo "para siempre", el mundo se desarma
-Por favor, uno gigante, como si me muriera mañana,
nunca se sabe lo que podría pasarme mañana
-Bueno ya (abrazo enorme de mil minutos)
-Tu corazón late muy fuerte, casi puedo escucharlo
-En realidad... era eso lo que me daba miedo
(El corazón vuelve a hincharse,
el nudo en la garganta por fin cede,
las lágrimas salen todas juntas,
el ciclo ha llegado a su fin,
no nos volveremos a ver)
-No, no, rollos míos, nada contigo
-Pero qué es
-Filo, no te preocupes... si no eres tú
-Eso quiere decir que sí soy yo
-No, si en serio, nada contigo,
problemas míos
-A mí igual me importan tus problemas
-Mentira, tienes suficiente con los tuyos
(El tiempo pasa, el corazón se aprieta
cada día más, y la sonrisa es cada vez
más forzada, llega a doler)
-Déjame abrazarte
-No, no quiero, hoy ando un poco... inerte
-Pero necesito un abrazo, yo ando mal
-Tú sabes que yo reacciono por impulsos,
hoy no tengo el impulso de abrazarte,
te puedo acompañar y querer,
pero no abrazarte
-Y por qué?
-Si no eres tú, relájate
-Cada día me aumenta la sensación de que soy yo
(El tiempo sigue pasando,
la garganta se aprieta tanto como el corazón,
las lágrimas ya se acostumbraron a no salir,
el dolor se extiende hasta los dedos de los pies)
-Eres increíble, oh, perdón por mis ataques de cariño
-Sabes que me encantan, por lo general no abrazo mucho a la gente
-Yo sí, pero la manera en que lo hago varía,
a mí me dan ganas de cuidarte, así te abrazo
-Y eso que no soy muy de regalonear
-Yo sí, de hecho necesito que me regaloneen,
necesito sentir que me quieren
-Abrázame fuerte, un abrazo como si no nos volviéramos a ver
-Me da miedo
-Por qué?
-Porque siempre que doi esos abrazos es cuando no voy a volver
a ver a la persona, y yo te quiero volver a ver
-Pero es sólo para sentir que estamos ahí para siempre
-Siempre que digo "para siempre", el mundo se desarma
-Por favor, uno gigante, como si me muriera mañana,
nunca se sabe lo que podría pasarme mañana
-Bueno ya (abrazo enorme de mil minutos)
-Tu corazón late muy fuerte, casi puedo escucharlo
-En realidad... era eso lo que me daba miedo
(El corazón vuelve a hincharse,
el nudo en la garganta por fin cede,
las lágrimas salen todas juntas,
el ciclo ha llegado a su fin,
no nos volveremos a ver)
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