A veces lo más cómodo es mentir,
a todos y a mí también,
la vida se simplifica,
así es más fácil,
mucho más fácil...
Hay veces en que hay algo a dentro
(como un músculo que se llama corazón,
muchos lo tienen congelado,
lamentablemente yo no),
que no deja que te mientas,
para pura maldad sirve el músculo.
Entonces cuando me miento
me creo un rato
y ahí empiezan los malditos latidos
que me dicen que ya me enamoré de nuevo
y que me dan ganas de deshilacharme el corazón,
a ver si por primera vez en la vida
puedo mentirme en paz.
jueves, 29 de noviembre de 2007
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