domingo, 20 de enero de 2008

Y yo tenía la razón...

-¿Por qué te vistes?
-Me tengo que ir
-No te vayas
-No te preocupes, no me voy hasta que te quedes dormida
-No quiero dormir
-¿Por qué?
-Porque no quiero que te vayas
-Me encanta tu espalda, ¿sabías?
-Me encantas tú, por favor no te vayas
-¿Por qué no quieres que me vaya?
-Porque no quiero perderte de nuevo
-Pero si me voy y nos vemos mañana... o pasado, te llamo
-Quédate un ratito más
-Hasta que te duermas
-No me voy a dormir, no me quiero arriesgar a pasar por esto de nuevo
-Perdóname, no va a volver a pasar
-Siempre que desapareces me dices lo mismo
-Soy así, no puedo evitarlo, soy muy nómade
-Mentira, solo que te aburres rápido, odias depender de alguien... o de mí
-Me da miedo que seas tan chica
-Me da miedo que seas tan miedoso
-Duérmete, ya?
-Bueno, pero duerme conmigo

Empezamos a quedarnos dormidos, sonó el celular, hubo que partir

-Me encanta despertarme y que tu cara sea la primera que veo,
te ves muy linda cuando duermes, y más cuando estás despierta
y me miras y me sonríes y me hablas
-Lo mismo digo, lo único que me da lata es saber que tu cara
no es la que siempre veré cuando despierte,
y que si te miro a los ojos dejo de pensar fríamente
-Así es la vida, sabes que me encantas en todo caso,
pero las cosas seguirán así
-No tiene por qué ser así
-Los dos somos muy libres, falta complemento
-Tienes razón, pero dime algo que no sepa
-Que me vuelves loco,
y que esta vez si que te voy a llamar.

10 días después aún no ha llamado,
y sé que está pololeando,
al final yo ya sabía
era una mentira como siempre.
Él es una mentira,
como siempre...

No hay comentarios: