Quizá debiera empezar por el principio,
un simple juego entre dos mentirosos,
un día de decirnos cualquier cosa por messenger
con objeto de convencer al otro.
También podría seguir
con una reunión de estudio,
que siempre supimos que sería una excusa para vernos
y luego poder decir que no pudimos evitarlo.
Pienso en ese día y empiezo a sentir escalosfríos,
no sé si por la fiebre que tenía
o por lo poco que mi fiebre importaba.
Pero ahí estábamos los dos,
los amigos con más confianza del universo,
riéndonos de todo, de ti, de mí,
de la situación, de tu cama,
de todo,
y que poco nos conocíamos.
Quizá si hubieras sabido el martirio del siguiente mes
nunca te hubieras prestado para pasar ese día conmigo,
y si yo hubiera sabido que me iba a convertir en una bruja
probablemente tampoco lo hubiera hecho.
Pero ahí estábamos,
y después mi lado malvado (ese que tenemos todas las mujeres)
se apodera de mí, y me paseo por ahí
al lado tuyo,
pensando en cualquier cosa,
ni en ti, ni en mí, ni en la u,
ni en el metro ni en la hora,
simplemente en todo a la vez.
Y por fin me decido,
y por fin todo es normal,
o absolutamente anormal,
pero nuevamente en tu casa
en tu pieza, echados, conversando de la vida,
riéndonos de nuevo,
de todo, de nada, del hecho de que podemos reírnos juntos.
Y sabes qué?
No cambiaría esos momentos por nada.
martes, 8 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Pero que recuerdos...
Mmm...estoy en mi Break de Historia, buen momento para hacer un comentario ;)
"un simple juego entre dos mentirosos"
... Buen resumen, aunque algo duro.
---
Ese día, crei saber lo que quería y lo que tu buscabas, sin embargo, nunca había estado tan nervioso.
Las horas se me hacían eternas antes que llegaras, los cuadros nunca antes me habian parecido tan desajustados. Debía estar todo en orden, todo listo, para tu llegada.
Mis manos sudaban y el temor de que no llegaras me hacía fumar y fumar.
Y sonó mi celular, era un hecho, aquella chica que con su mirada profunda y desafiante que me intimidaba pero que a su vez me exitaba, venía en el metro.
Como un niño de 13 años que va a su primera cita, me miraba una y otra vez en el espejo, pensaba que te diría y como sería el primer beso contigo.
Bajé a la estación del metro y ahí estabas tú. Con tu parka negra, tu pelo suelto y tus anteojos!
Ya casi no me contenía, hubiera corrido a abrazarte, me hubiera olvidado del mundo entero en ese instante, pero aún no era el momento, debía pensar cada cosa que hacía y decía, de esa "reunión de estudios" dependería lo que pasaría después.
Abrimos la puerta, entramos y ni yo mismo reconocí lo ordenada y bien ambientada que estaba mi casa. Ahí me di cuenta que sin que aún pasara nada tú me importabas, cada detalle, cada cosa debía estar perfec para causar una buena impresión.
Te sentaste en el sillón, yo a tu lado, te abrazé y ya no pude contenerme más.
Una vez más más busqué lo que tanto quería y que coquetamente se me había negado.
Pero, esta vez sería distinto, cerraste los ojos y te dejaste llevar. Nuestras mejillas se tocaron y poco a poco nuestros labios se rozaron hazta darle forma y consistencia a eso... A un beso.
Ya tenía lo que quería, la seguridad de ser correspondido.
Ahora venía la excusa... El estudio.
Y él se fue, por fin (para nosotros) se fue. Y en ese momento dejamos de ser nosotros, la pasión y locura se apoderó de nuestros cuerpos. Nos besamos apasionadamente, nos miramos un instante y sin decirnos nada, sólo una mirada bastó para saber lo que venía.
Ya en la cama, nuestros cuerpos se tocaban una y otra vez, y poco a poco fuimos testigos y protagonistas de como ardían las sábanas al roce de nuestros cuerpos.
Hubo comunicación, conexión, amistad, risas por doquier, pero por sobretodo, confianza.
Esa noché, en mí, marcó un antes y un después.
Después de eso, la constante indiferencia dolió, si había algo que esa noche me hizo darme cuenta, era precisamente eso, que no quería que hubiese sido sólo eso, una noche. Que tú Camila Cienfuegos, no fueras una mina más. Un número más. Sin embargo, esa conexión que tuvimos, desapareció, así como llegó, se fue.
Pero no desistí, algo que hacía exactamente un año no sentía, tú me lo reviviste, que era la capacidad de querer a alguien. Y eras tú a quién yo quería querer, a no pensar más que en tí y en un tiempo no muy lejano, Amar.
Viernes 20, no daba para más, cada cual hacía su vida, besos hipócritas, distancia infinita y mil "te quiero" dichos casi por protocólo.
Era el fin, el término de un algo, comparado quizás con "una rosa que no floreció, un amor que no fue"
Se me cayo el mundo, me sentí más sólo que nunca y me curé y drogé como un Idiota, buscando un refugio absurdo a tanto dolor. Por dios que dolía perderte.
NO lo podía creer, recién una semana del quiebre y tú me sorprendes una vez mas.
Una pregunta "ñoña" como tú la llamaste, sanó por completo cualquier herida que pudiera haber quedado del pasado, sumado a tu cambio de actitud, me volvió a cautivar e hizo caer en tus redes.
Tus ojos, una vez más, me habían mirado como aquella vez en mi departamento.
Y no hubo que decir más, todo fue sellado con un beso.
lo que sigue... completalo tú.
Es una pequeña historia que hemos ido construyendo juntos... no?
de la cual, a pesar de todo, también te digo, ¡NO LA CAMBIARÍA POR NADA!
Publicar un comentario