Con el tiempo se pierden ciertas capacidades,
como la de correr sin cansarse nunca,
o la capacidad de dormirse temprano,
o la capacidad de jugar horas a lo mismo.
Una de las capacidades que se pierden
y que resulta realmente lamentable,
es la de llorar cuando uno tiene pena;
se puede llorar de rabia, de emoción,
de alegría, de susto, de sueño,
pero de pena resulta completamente difícil.
Quizá uno de los pasos a la adultez
es querer parecer siempre fuerte,
pero es un hecho...
Lo peor es que no es que intentes evitar llorar,
simplemente que cada vez que tienes pena
se te desarrolla un llanto interno
que no puedes exteriorizar.
Quisiera poder llorar de pena,
cuando la situación realmente lo amerita,
acurrucarme en las piernas de alguien
y llorar como una niña
y como si el mundo se acabara mañana.
Que difícil resulta recuperar esa capacidad,
que pena me da eso.
domingo, 7 de septiembre de 2008
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2 comentarios:
NO quiero que llores.
NO quiere que derrames ni media lágrima.
Quiero que seas feliz.
1- Tú no tienes un caracter dominante
2- Devuélveme Bestiario
3- Devuélveme Casa de campo (ese es conversable)
4- Buen testo, buena reflexión, certera.
5- trece trece ea ea
6- holanda que talca como andamios
7- deja de monillentear
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