miércoles, 24 de septiembre de 2008

Siempre la caga

Estaba claro que la había cagado,
él lo sabía, tan idiota no era, por muy vacío que lo encontrara.
De hecho él mismo me dijo que quizá su C.I no era tan alto,
pero no era tan tonto como para no cachar que la había cagado.
Llegó al lugar como si él la llevara,
como si todas quisieran estar con él, y todos quisieran ser él,
como asumiendo que una chica linda se le sentaría en las piernas,
y sería todo así de simple, así como su cerebro.
Inundó el lugar y en ese mismo momento yo recordé a Carly Simon
cantando "You're so vain".
Me daban ganas de ir hacia él,
tomarnos un trago o dos, y luego decirle que estaba perdonado,
pero tan imbécil no soy, ni masoquista tampoco,
así que ahí me quedé.
Me reí bien fuerte, tratando de que me viera, y lo logré,
me miró, se puso verde, el lugar lo inundó a él,
dejó de brillar, y toda su seguridad se fue a la mierda,
cuando bajó la mirada y no fue capaz de sostenersela a nadie.
Me evitó mucho rato, hasta que el alcohol,
y probablemente las drogas lo llevaron lentamente hacia mí,
entre un poco de risas, un poco de vergüenza,
y aún con la mirada en el suelo.
Me dijo "la cagué, no esperes más de mí, nunca seré más que esto".
Lo miré fijamente, con un poco de lágrimas en los ojos,
y le di un beso idiota de esos que son más golpe que besos.
Me di cuenta de que él tenía razón, nada más podía esperar de él,
él siempre la iba a cagar,
siempre me iba a dejar llorando,
y siempre me esperaría entre risas y vergüenza,
en la puerta de mi casa, con flores en una mano
y con mi dignidad en la otra.

3 comentarios:

...Proxeneta... dijo...

Gente poco armoniosa,
que creen que la vida es una sola.
y así se hacen rosas rojas,
que opacan a las otras rosas.
Que no les importa hacer sombra,
con tal de ser la flor más hermosa.

Mas esas rosas,
no son mas que un montón de hojas,
y que muy pronto serán,
un recuerdo fugaz,
de lo que alguna vez,
fue una rosa roja.

...Proxeneta... dijo...

Oye,
si tú!

túu


TE AMO!

(in)util. dijo...

tienes suerte de que a ti te estiren las dos manos. a mi todavía me deben la dignidad.