Resulta que uno va en la micro
y no puede dejar de comerse las uñas,
a pesar que se las dejó de comer hace como 5 años,
pero los nervios, qué se yo,
hasta llegar a ese maldito paradero,
bajarse, sacarse los anteojos,
caminar,
ver a ese maldito chico de los ojos azules,
dejarte hipnotizar como siempre,
y darte cuente que perdiste tiempo
solamente por pasar 5 minutos de tu día a su lado.
jueves, 3 de abril de 2008
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